Sobreproteger, querer hacer la vida más fácil, puede resultar que el niño muestre un comportamiento dependiente, introvertido, sin fuerza de voluntad y con una búsqueda constante de ayuda inmediata que incluso la exige.
Incluso llegan a sentir inseguridad y a renunciar sus propias responsabilidades.
Creemos que en muchos casos, los adultos fomentan conductas más infantiles de lo que corresponde a la edad.
Niñas y niños no son autónomos porque determinadas cosas se las hacen sus padres: “les sale mejor” (desconfianza) y “tardan menos tiempo” (impaciencia).
El resultado futuro será una personalidad débil e insegura, el desarrollo de ansiedad o de angustia de separación y el miedo “a crecer”.
Niñas y niños son capaces de hacer MUCHAS MÁS COSAS de las que los propios padres creen y desconocen.
Y serán MUCHO MÁS CAPACES si día a día les damos oportunidades suficientes para demostrarlo.
La consecuencia de sobreproteger en exceso es más la de perjudicar que la de beneficiar, debemos tener en cuenta que los niños y niñas están expuestos a riesgos constantes en nuestra sociedad y que deben de afrontarlos.

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